Posteriormente, el primero de los toros que lucía el hierro de Juan Albarrán se partía un pitón tras humillar y clavar sus cuernos en el rubio albero frexnense. El animal mostraba muy buenas condiciones pero todo quedó ahí.
El segundo en salir llevaba el hierro de Arucci- se corrió turno- y no fue un toro de lucimiento, pero con el que Israel Lancho luchó y sacó a relucir lo poco que tenía el toro. Cortó el primer trofeo.
En tercer lugar salió por toriles un gran toro de Yerbabuena. Serio y de buena condición. Israel consiguió una gran faena toreando muy relajado y templado, consiguiendo muy buenas series. De este paseo las dos orejas.
Tras la lidia de este ejemplar la tarde se vino abajo y la corrida comenzó por momentos a ser soporífera.
El cuarto de Arucci, fue mansurrón, parado y tras caerse le costó mucho trabajo a los banderilleros ponerlo en pie.
Seguidamente salía un toro de Yerbabuena que podía tener casi un metro entre pitón y pitón. Impresionante de presentación. Parado, reservón y con malas intenciones hizo pasar un mal rato tanto a peones como al matador.
Y para colmo de males, el sexto con el hierro de Juan Albarrán que era un taco de bonito, salió completamente descoordinado y que creció tal anomalía tras su breve lidia.
EL SOBRERO
Menos mal que el destino tenía reservado un buen toro de Juan Albarrán como sobrero, al que Israel Lancho recibió con largas cambiadas y faena en la que echó toda la leña en el asador. Trasteo interesante con tandas muy templadas, pintureras y varios remates de pellizo. Sufrió un volteretón y una cornadita. No se miró y enrabietado se fue de nuevo a la cara del toro y en las cercanías le plantó cara sacándole lo poco que ya le quedaba al animal. Tras media estocada se le concedieron las dos orejas y el rabo.
CUMPLIO SU PROMESA
El día de la presentación del cartel prometió que no quería salir andando de la plaza y así fue. Lo hizo en hombros, pero también probó la hiel de la fiesta como es una cornada que necesitó de operación. Cornada de diez centímetros de extensión en el tercio medio de la cara externa de la pierna derecha, la cual necesitó de quince puntos, tras serle desinfectada la herida y colocarle un drenaje que deberá ser revisado en cuarenta y ocho horas.
En resumen tarde interesante pero que seguro y conociendo a Israel Lancho no acabó de colmar ni mucho menos, la ilusión depositada en esta encerrona. Como dice el dicho popular taurino y que se cumplió lamentablemente en esta ocasión: EL HOMBRE PROPONE, DIOS DISPONE Y EL TORO LO DESCOMPONE.